Los sueños de Mel.
Su mirada lo buscaba entre la multitud, como siempre, él no estaba, ya hacia mucho que se había marchado, pero aun así no era capaz de dejar de buscarle. Soñaba con el día en que el volviese y le salvará de la profunda soledad que había estado apoderándose de ella desde que el se había ido, ella no deseaba que el viniera sobre un caballo blanco con un ramo de flores amarillas, ni nada salido de una película romántica de los años ochenta, ella no esperaba nada de eso, ella solo le quería a él, le quería de vuelta, sano y salvo, pero hacia meses que no recibía una respuesta a sus cartas, y eso solo lograba ponerla más nerviosa de lo usual, pero no podía permitirse perder los nervios, tenia que tener esperanza, eso era lo único que le quedaba, la esperanza de que el estuviera a salvo, de que siguiera con vida, esa esperanza que durante noches y días había conseguido robarle mil y un pensamientos.
Todo había comenzado a volverse pesado e irritante, jamas creyó que seria la que hoy era, una Melanie muy distinta de la que había sido unos meses atrás, jamás creyó que un chico seria capaz de perturbarla de una manera como aquella, pero ella tampoco había conocido lo que era el amor, y ahora que lo sabia, comprendía muchas cosas, pero tenia que admitir que añoraba esa ignorancia.
Todo había comenzado a volverse pesado e irritante, jamas creyó que seria la que hoy era, una Melanie muy distinta de la que había sido unos meses atrás, jamás creyó que un chico seria capaz de perturbarla de una manera como aquella, pero ella tampoco había conocido lo que era el amor, y ahora que lo sabia, comprendía muchas cosas, pero tenia que admitir que añoraba esa ignorancia.
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